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Para la planificación de una obra, e incluso para la realización de un presupuesto para una oferta, es imprescindible realizar una visita al solar objeto de la obra.

Para ello, previamente habrá que dedicarle el tiempo necesario al estudio de los planos  y el conocimiento del proyecto: programa de necesidades, desarrollo constructivo y soluciones específicas.

Una vez familiarizado con el proyecto, se debe realizar la visita al solar con objeto de poder redactar un informe que pueda ser utilizado para la planificación de los trabajos

En dicho Informe, entre otras cosas, debe constar la siguiente información:

  1. Descripción del solar. Estado actual.
  2. Lindes y características geométricas.
  3. Trabajos necesarios precios al inicio de la obra: desbroces, limpiezas y demoliciones.
  4. Características topográficas.
  5. Condiciones del terreno. Características geotécnicas.
  6. Descripción de los accesos de obra. Comunicaciones.
  7. Localización de los servicios existentes.
  8. Estimación de los problemas relacionados con la ubicación de casetas y otros locales de obra.
  9. Estimación de los problemas relacionados con la ubicación de acopios y talleres de obra.
  10. Estimación de los problemas relacionados con la disponibilidad de la mano de obra.
  11. Situación de las instalaciones de tratamiento de residuos de construcción y demolición.
  12. Reportaje fotográfico.

Adjunto os dejo la ficha que utilizamos nosotros:  ficha visita pdf

El trabajo de consolidación y recuperación de las cimentaciones en los edificios históricos dependerá del tipo de cimentación y de la existencia de alteraciones externas, entendiendo como tal, cambios en la estructura del terreno que modifique la puesta en servicio de la cimentación, presencia de nivel freático, sulfatos o materia orgánica.

Desechando esta última opción, nos centraremos en un caso puntual, que pasa por ser el que con mayor probabilidad nos encontraremos, atendiendo principalmente al diseño y ejecución.

La cimentación más utilizada en la mayoría de edificios es la zanja corrida, debido a que la estructura de muros de carga era la más extendida.

La ejecución empezaba con el apisonado del terreno, una vez excavado a la cota deseada, algo por debajo del firme, y nivelado. Para el apisonado se utilizaba un pisón de madera. Posteriormente, y dependiendo del terreno y de la disponibilidad, se extendía una capa de arena a modo de capa filtrante. Finalmente, la cimentación en sí la formaba una mezcla de gravas y mampuestos de distintas granulometrías, con un aglomerante, que habitualmente era un mortero de cal aérea.

La zanja normalmente se terminaba con unas hiladas de ladrillo prensado de espesor mayor que el muro a modo de base y reparto del muro de carga (ver figura).

 El uso del hormigón no se extendió hasta principios del s. XX. En el Centro Histórico de Málaga, por ejemplo, donde la edificación burguesa data de la segunda mitad del s. XIX, es habitual encontrar cimentaciones de ladrillo.

A la hora de la rehabilitación, y siempre que no se hayan detectado patologías estructurales graves que hagan dudar de la capacidad portante de la cimentación, hay varios puntos a considerar.

Es más probable que la zanja, debido a movimientos del terreno, o a disgregaciones de los materiales, haya perdido su continuidad, tanto longitudinal como transversalmente. Entonces, la actuación irá destinada a reconstituir la continuidad mediante un cinturón de hormigón solidario.

En este caso, lo más importante será conseguir solidarizar el elemento nuevo con la zapata existente para evitar deterioros por esfuerzos cortantes. Esto se conseguirá mediante pernos de anclaje dispuestos transversalmente y fijados a la cimentación existente mediante resinas de epoxi (ver figura).

En primer lugar, antes de comenzar la ejecución, se realizará una minuciosa inspección del estado de la estructura del edificio, e incluso de los edificios colindantes si fuese necesario, dejando testigos en fisuras y grietas para controlar cualquier movimiento.

Posteriormente, se procederá al apeo de la estructura en la zona a ejecutar, con objeto de descargar los elementos sobre los que se va a actuar. Esta operación se hará con sumo cuidado, tras un estudio de los sistemas de apero y, desde luego, siempre desde el lado de la seguridad.

Una vez descargada la estructura, empezaremos con la excavación.

En cimentaciones de edificios residenciales, lo normal es que la longitud no sea muy grande y se pueda excavar un lateral de una sola vez. Si no fuese así, se realizará la excavación por bataches de 1/6 de la longitud, con un orden tal que si los numerásemos del correlativamente, del 1 al 6, se excavarían: 1-6-3-5-2-4.

Con la cimentación descubierta, y convenientemente apeada, intentaremos recuperar el volumen original de la cimentación con un mortero monocomponente a base de cemento, y buena fluidez, para, posteriormente, introducir pernos de armadura corrugada según cálculo, mediante taladro realizado en la cimentación y un adhesivo a base de resinas epoxi, a cada lado de la cimentación.

Finalmente, se terminará la cimentación con el vertido del hormigón para, posteriormente, rellenar y compactar según indicaciones de proyecto.

Vista de la zapata existente excavada.

Detalle de armado del cinturón de solidarización.

Detalle de anclaje con armadura y resina epoxi de fijación.

Vista de la zapata hormigonada.

Las Reuniones de Obra.

19 febrero, 2012

El Director de Ejecución debe ser consciente de la importancia de la cooperación y la comunicación entre los participantes de una obra para desarrollar las capacidades y las aportaciones individuales y colectivas con vistas a mejorar la marcha de los trabajos y su resultado final. Las reuniones permiten compartir, dentro de un grupo de personas, el mismo nivel de conocimiento acerca de un tema y además, tomar decisiones de forma colectiva.

Las reuniones se celebrarán con una determinada periodicidad en función de sus objetivos. Las reuniones breves y diarias de los mandos intermedios con los trabajadores a su cargo, cuando se trata de actividades sometidas a variaciones como son las obras de construcción, con la finalidad de revisar el plan diario de trabajo.
Las reuniones semanales son muy útiles para el análisis de la actividad realizada y de la que se pretende llevar a cabo en un futuro inmediato.

Cabe destacar la importancia del aprendizaje de las personas en la técnica de desarrollo de reuniones de trabajo a fin de optimizar la eficacia de esta actividad. La figura del coordinador de la reunión es vital para conducir su desarrollo y facilitar la extracción de conclusiones. Hay un conjunto de acciones que deben tomarse para organizar y llevar a cabo una reunión en buenas condiciones, con un alto grado de eficacia y que permita el seguimiento de sus resultados.

Cómo organizar una reunión_

Antes de la reunión:

Motivo de la reunión: Es necesario saber transmitir el objetivo de la reunión de forma adecuada a cada uno de los asistentes en el momento en que los citamos. Contar con una agenda de contenidos es fundamental en las reuniones de trabajo.

Participantes: únicamente deben convocarse las personas realmente necesarias, aquellas que estén implicadas con el tema que se va a tratar y que tengan algo que aportar. Un hombre clave puede enviar a un sustituto puntualmente, pero no hay que permitir que se convierta en rutina.

Orden del día: Establezca un buen orden del día. Piense bien en los objetivos de la reunión, las personas que deben intervenir, los espacios de tiempo, el qué, cuándo y porqué de las diferentes intervenciones y protagonismos. Envíe el orden del día con anterioridad a todos los asistentes a la reunión. Empezar con temas conocidos, a modo de introducción. Pueden ser temas de puntos acordados en una reunión anterior. También es aconsejable iniciar la reunión con puntos muy concretos para que todos los participantes tengan una sensación de logro. Debemos finalizar con temas de menor importancia y analizando los próximos pasos a seguir.

Duración: Acotar previamente el tiempo necesario para la correcta toma de decisiones, siendo conscientes que a partir de los 45 minutos el ritmo de la reunión baja en forma significativa.

Lugar: Debe tener una iluminación suficiente, espacio y el mobiliario y utensilios correspondientes (la caseta de obras es el sitio habilitado normalmente para las reuniones).

Convocatoria: hora de inicio, lugar, horario de cierre y orden del día.

Durante la reunión:

El Director de Ejecución debe ser el responsable de coordinar la reunión. También será el responsable de elaborar el informe de la reunión.
Si fuese necesario, las decisiones tomadas en reuniones anteriores podrán ser repasadas como introducción o bien para seguir de cerca el progreso de su implementación.
Que la reunión sea efectiva, dinámica y rápida dependerá en gran medida del coordinador. Éste deberá mostrar liderazgo y completa seguridad en sí mismo, evitando eso sí, caer en el exceso de protagonismo. Deberá tener pleno conocimiento de las inquietudes de los asistentes. Es importante incitar al grupo a intercambiar opiniones.

En una obra, el frente de trabajo puede ser muy grande, y la toma de decisiones debe ser constante. Es improductivo postergar acuerdos relevantes, y se corre el riesgo de ir acumulando problemas sin resolver.

Es importante aprovechar la presencia de los participantes para acordar una fecha para la siguiente reunión que resulte conveniente para todos. Como recomendación, suele ser buena idea proponer una cita periódica (semanal, quincenal) acordada al inicio de la obra, para que todos los participantes estén avisados con antelación.

Después de la reunión:

El Libro de Órdenes y Asistencia debe ejercer de acta de la reunión y posibilitar que se haga un seguimiento de las conclusiones y compromisos. Deberá consignarse las decisiones más importantes tomadas durante las discusiones.

Finalmente, será primordial tomar nota de los temas discutidos en la reunión, ya que, de esta forma, se podrá recordar, jerarquizar y llevar a cabo los planes y medidas propuestas y aceptadas por los asistentes.
Con las conclusiones, se debe resumir y exponer lo tratado a los participantes. Esto servirá para revise lo que se ha tratado y modificar o adoptar decisiones que hayan quedado pendientes. Posteriormente, cada participante deberá firmar el Libro de Órdenes, rubricando las decisiones tomadas.
Cada parte se quedará con copia de lo apuntado en el Libro de Órdenes, donde se recogerán los temas tratados, así como las soluciones acordadas que serán puestas en marcha. Esto dará validez a los acuerdos adoptados. Si en posteriores reuniones, alguna persona sugiere algunas correcciones, se realizarán llamadas en dicha reunión hacia la reunión correspondiente.

Los apuntes deben incluir lo siguiente:
• Fecha de la reunión.
• Participantes.
• Objeto de la reunión.
• Orden del día.
• Resumen de cada tema del orden del día.
• Informe de las decisiones.
Los apuntes en el Libro de Órdenes tienen varios propósitos:
• Registrar las decisiones adoptadas o aprobadas por la Dirección Facultativa.
• Formalizar el trabajo realizado, dando pié a solucionar los problemas de la obra.
• Servir de elemento que arbitre ante posibles desacuerdos.

Actualmente, con las nuevas tecnologías y el necesario apoyo de fotografías o gráficos, es fácil tender a recoger los informes de las reuniones en soportes distintos al Libro de Órdenes. Sin embargo, es importante recordar que, aunque el formato es anticuado, y muchas veces incómodo, hasta la fecha el Libro de Órdenes es el documento oficial y con formato reconocido (Orden de 9 de junio de 1971) para consignar en él las visitas, incidencias y ordenes que se produzcan en su desarrollo.

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